El Rododendro, es una especie arbustiva de gran valor ornamental que requiere un manejo técnico preciso para su óptimo establecimiento.
El uso del Rododendro en la jardinería y el paisajismo destaca por su capacidad para estructurar espacios de sombra y semisombra.
En proyectos residenciales, como los que frecuentemente desarrollamos en urbanizaciones como Cumbres de Calicanto o Sierramar, se emplea profusamente para la formación de macizos arbustivos, borduras de delimitación y como ejemplar aislado bajo la copa de árboles caducifolios.
Asimismo, en el ámbito de la bricojardinería, presenta una excelente adaptación al cultivo en contenedores y maceteros, lo que permite integrar su volumen y floración en el diseño de terrazas, patios y balcones urbanos.
El origen del Rododendro.
El género Rhododendron spp. pertenece a la familia de las ericáceas (Ericaceae).
Su origen geográfico es extraordinariamente amplio, situando sus principales focos de diversidad natural en las regiones montañosas del continente asiático, con especial concentración en la cordillera del Himalaya, China y Japón.
No obstante, también se documentan especies nativas en áreas de Norteamérica y Europa.
A nivel etimológico, su denominación proviene del griego clásico, componiéndose de los vocablos rhodon (rosa) y dendron (árbol), traduciéndose literalmente como ‘árbol de rosas’.

Variedades comerciales de Rododendro.
La hibridación controlada a lo largo de las décadas ha generado una inmensa diversidad de cultivares adaptados a diferentes requerimientos climáticos y estéticos.
A nivel taxonómico, es imperativo aclarar que las conocidas azaleas pertenecen a este mismo género botánico.
En la práctica paisajística, los rododendros verdaderos se identifican habitualmente por poseer un follaje perenne, coriáceo y de mayor tamaño, mientras que gran parte de las azaleas presentan un porte más reducido y hojas caducas.
En las instalaciones de nuestro centro de jardinería en Picassent, disponemos de variedades seleccionadas por su adaptación fenológica, ofreciendo floraciones tempranas, medias y tardías en una paleta cromática que abarca tonalidades blancas, rosadas, rojas y púrpuras.
Características de los Rododendros.
Estamos ante un arbusto de crecimiento lento, forma redondeada, perennifolio y con una espectacular floración.
Posee un sistema radicular muy superficial, fibroso y fino que es altamente sensible a la compactación y a la asfixia por encharcamiento.
De ramificación leñosa y robusta, configura un porte arbustivo, denso y, en algunas especies, de porte arbóreo con el paso de los años.
Sus hojas en disposición alterna, generalmente perennes, son de textura marcadamente coriácea, lustrosas y de un verde oscuro intenso.
La floración del Rododendro es un espectáculo visual. Las flores se agrupan en espectaculares inflorescencias dispuestas en racimos o corimbos terminales, repletas de corolas en forma de campana o embudo abierto, de gran tamaño y simetría ligeramente bilateral.
La paleta abarca desde blancos puros, rosas claros, fucsias y rojos intensos, hasta lilas y morados. Algunas variedades presentan flores bicolores o con motas interiores. Muchas de las especies y variedades desprenden una fragancia dulce y agradable.
El fruto es una cápsula dehiscente y leñosa que, al madurar, se abre liberando numerosas semillas de tamaño diminuto.

Cuidados del Rododendro.
El éxito en el cultivo del Rododendro radica en la estricta simulación de su hábitat natural, caracterizado por suelos forestales frescos y ambientes tamizados.
La correcta exposición solar es determinante. Requiere ubicaciones de semisombra, ya que la incidencia de la radiación solar directa, especialmente durante los meses estivales en nuestra área de influencia en Valencia, provoca severas necrosis foliares.
Muestra una buena tolerancia a las bajas temperaturas invernales, si bien las heladas tardías pueden comprometer los botones florales ya desarrollados. Es igualmente sensible a los vientos desecantes.
Suelo y riego.
Constituye el requerimiento más estricto de la especie. El Rododendro es una planta acidófila obligada, demandando sustratos con un pH comprendido entre 4.5 y 5.5.
El suelo debe ser poroso, rico en materia orgánica y con una capacidad de drenaje impecable.
En el Garden de Tot en Ú disponemos de turbas rubias y sustratos específicos para acidófilas ideales para su plantación.
En cuanto al riego, nunca cuando se están formando los capullos hay que mojar el follaje. Necesita mucha agua en épocas calurosas, manteniendo una humedad edáfica constante, evitando a toda costa el encharcamiento.
Es crítico emplear agua descalcificada o de lluvia; la acumulación de sales o el uso de aguas duras elevará progresivamente el pH del medio, bloqueando la absorción de nutrientes.

Abonado y trasplante.
El programa nutricional debe ejecutarse durante la fase de crecimiento vegetativo en primavera, empleando fertilizantes formulados específicamente para plantas acidófilas, que suelen incluir un mayor porcentaje de nitrógeno amoniacal y microelementos quelatados.
En cuanto al trasplante, el periodo óptimo se sitúa en otoño o principios de primavera. Durante esta labor, es vital no enterrar el cuello de la planta por debajo de su nivel original, respetando la naturaleza superficial de sus raíces.
Los requerimientos de poda son mínimos. La intervención debe limitarse al saneamiento estructural, eliminando ramas secas o dañadas, y a una poda de limpieza consistente en retirar cuidadosamente las inflorescencias marchitas.
Esta práctica evita el gasto de asimilados en la producción de semillas y favorece la diferenciación floral del año siguiente.
Su propagación a nivel comercial se realiza mediante esquejes semileñosos o técnicas de acodo, debido a que la reproducción por semilla resulta un proceso de desarrollo extremadamente lento y con alta variabilidad genética.

Enfermedades del Rododendro
Destacaremos las que nos podemos encontrar, aunque si realizamos tratamientos preventivos, evitamos el exceso de humedad y no realizamos riegos por aspersión, será difícil encontrarlas.
– Botrytis cinerea: Enfermedad que se desarrolla sobre las hojas y los brotes tiernos dándoles un aspecto de moho gris.
– Roya: En ambiente húmedo puede ser atacado por Royas.
– Lepra (Exobasidium rhododendri): Comenzamos a ver las hojas que presentan agallas por el envés, abolladuras.
– Phytophthora y Armillaria mellea: Podedrumbre de raices.
– Cercospora y otros hongos: Producen en el follaje manchas redondeadas y oscuras haciendo que se sequen y caigan. También otros hongos como Coryneum, Septoria azaleae, Colletotrichum, Gloeosporium, Pestalozzia también pueden atacarle.
Plagas del Rododendro
En este apartado diremos lo mismo que en el anterior, los tratamientos preventivos en pulverización con acaricidas, insecticidas, etc. hará que no tengamos que preocuparnos por ninguna plaga.
– Cochinillas (Pseudoccocus): Invaden el envés de las hojas dejando pequeñas manchas claras de tejido seco.
– Gracilaria azaleelli: Nombre científico de estas polillas minadoras de las hojas. Sus oruguitas viven en ellas y para crisalidar enrollan las hojas por el ápice hacia abajo.
– Ácaros: Son microscópicos y deforman las hojas abarquillándolas en el ápice.
– Pulgones: Aparecen en los ápices cuando las temperaturas suben.
– Araña roja (Tetranychus urticae): Aparece en ambientes secos y calurosos.
– Otiorrhynchus sulcatus: Este curculiónido roe las hojas por sus bordes y sus larvas se comen las raíces.

Fisiopatías del Rododendro
Las fisiopatías son carencias o excesos de factores ambientales, que inciden en las plantas, y realmente son muchas. Para corregirlas lo fundamental es saber lo que nuestras plantas en concreto necesitan, así como conocer los tratamientos, abonados y cualquier otra acción que realicemos sobre ellas. Aquí mostraremos algunas que pueden darse en el Rododendro:
– La Clorosis férrica: Si está plantado en tierra alcalina o caliza. Los síntomas son el amarilleamiento general del follaje y el tratamiento que debemos realizar es un aporte de quelatos de hierro.
– Si el sol del verano le da de pleno, las hojas se quemarán dándoles un aspecto ennegrecido.
– Si hay una helada y vemos que las hojas comienzan a ponerse de un color marrón es por la falta de agua, ya que el agua contenida en el suelo no puede ser absorbida por las raíces.
En definitiva, la integración del Rododendro en el entorno doméstico o paisajístico representa una apuesta segura para aportar solidez arquitectónica durante todo el año y un extraordinario valor cromático en los meses de primavera.
Si bien sus demandas edáficas y de calidad de agua son específicas, el estricto cumplimiento de estas pautas agronómicas garantiza un desarrollo vigoroso y prolongado, convirtiéndolo en un elemento indispensable para el embellecimiento de las zonas más protegidas del jardín.
En su Centro de Jardinería en Valencia Tot en Ú encontrará el Rododendro en diferentes variedades y formatos, además del sustrato, fertilizante, fitosanitario, maceta,… más adecuado para su cultivo.

